viernes 25 de marzo de 2011

Metro

5:19 am.


Caras cansadas, grises y fugaces. Con sus mentes aferradas a esos últimos fragmentos onhíricos que se mantienen rebeldes. A pesar de la ducha matutina. Porfiados ante el café instantáneo. Trozos de sábanas cálidas, húmedas ó solitarias. Con la vista perdida. Flotando en la cotidianidad inmediata que se revela de madrugada. Cuando aún la ciudad duerme, sus entrañas cobijan obreros esmerados. Transportándose al abismo de ocho, o más, horas diarias que compone la rutina. Purgatorio de los luchadores. Rostros somnolientos. Sudamericanos, africanos, asiaticos; la créme de la créme del proletariado inmigrante. Manos ásperas y agrietadas, que laburan subterráneamente en los llamados países desarrollados. Escuálidos desayunos, honestos anhelos. Desafios diarios mezclados con propaganda electoral que los acusa sin justificación. A ocurrido siempre igual. ¿Por qué tendría que ser diferente?


Junto a ellos uno que otro giri. Llegando de algún carnaval de destilados. Rubios y felices. Mezclandose con los vivos, tal como Judas lo hacía en las camas de los apóstoles. Con una lata en la mano, con otra deslizandose por el cuerpo de turno. Romances de verano, amoríos de primavera. Que importa, la líbido no descanza. El mundo folla, trabaja y sueña; como una horrenda máquina programada. Unos asientos más alla un sujeto tumbado por la bebida duerme indolente. Agazapado en los duros asientos del tren, ni sospecha que su teléfono táctil pasó a mejor vida. Junto a su billetera y los 5 € que le sobraron de la fiesta. Manos rapaces ya han cogido la cosecha. Llaménlo trabajo en tiempos de crisis.


Suena la alarma de cierre. Cada vez falta menos.

¿Y yo que hagó entre ellos?

Lo unico cierto es que el metro sigue su marcha, al igual que mi vida. Carriles desbocados...

miércoles 23 de febrero de 2011

miércoles 27 de octubre de 2010

44 céntimos de nada

Casi eran las once de la noche cuando Djembé divisó la estación de Mataró. La derrota del Barça en penales había prolongado el final del partido. Aunque llegaba justo a tiempo para coger el rápido de las once. Había sido un dia frio y gris. Pésimo para la venta ambulante. Las primeras lluvias de otoño vaticinaban el comienzo de las vacas flacas. Los ahorros no eran muchos, pero siempre había algo que hacer. Aparte es común entre los senegaleses ayudar a su prójimo cuando el camino está empinado.

La fina garuga que caía había mojado el pavimento. Su saco verde, lleno de carteras “Calorina Herrera”, pesaba más de la cuenta. Culpa del agua y la escasa venta. Luminosas balizas policiales alertaron a Djembé. Un accidente de coches al costado de la estación, había sembrado de maderos el lugar. El asfalto resbaloso es un silencioso peligro para los conductores, especialmente para los que sobrestiman su pericia al volante. El muchacho cruzó cerca de la autoridad, tratando de pasar lo más desapercibido posible. Caminando como un gato flaco en la oscuridad. Su corazón quedó petrificado cuando un agente que ordenaba el tráfico se fijó en él. Sin embargo el día no estaba para detener manteros.

Una vez dentro de la estación, el senegalés volvió a la calma. Eran las once con tres minutos. El tren arribaría de un momento a otro. Como habitualmente lo hacía trató de colarse, pero una gruesa figura naranja detuvo su intención. Era Cara de Perro. El guardia con más malas pulgas de toda la red de transporte ferroviario. Estaba agazapado detrás de un pilar. Casi intuyendo que algún sujeto trataría de pasar sin boleto.

-No en mi estación, gilipollas- pareció ladrarle intransigentemente.

“¿Como podía ser?”, se cuestionaba Djembé. “Pero si este agrio sujeto trabajaba en otra estación. Dios se está revelando contra mi”, fue lo que pensó. El guardia se enfundó sus siniestros guantes de cuero y, amenazante, no le quitaba mirada al africano. Tan solo su presencia intimidaba. Eran casi dos metros de musculatura a base de gimnasio y esteroides. Tenebrosos tatuajes, adornaban la parte trasera de su calva. Un sobresaliente colmillo amarillo destacaba en su cara. Portaba una larga porra en su mano. En otras palabras un obstáculo prácticamente infranqueable.

Djmbé exploró sus bolsillos, pero sólo tenía 44 céntimos. Maldijo la hora en que decidió consumir dos Coca-Cola Zero, en el bar donde vio el fútbol. Renegó de su mala estrella a la hora de tomar decisiones. Pensó en ponerse a vender a los apresurados pasajeros que transitaban hacia sus casas. Sin embargo la gente reuhía de cualquier conversación. Caminaban raudos y serios, como si estuvieran enfadados por el clima. Añoraban llegar lo más rápido posible al calor de sus hogares. Para peor la presencia de la policía y de Cara de Perro, convertían la misión en un intento suicida. Meditaba esto cuando el tren ingresó en la estación. Salío a la calle. Trató de pedirle dinero a la escasa gente que transitaba, pero estas lo ignoraban. Su precario dominio del español, era otra piedra en el zapato. Mientras detrás de un pilar, el guardia se regocijaba con su victoria.

La policía seguía allí. No podía saltar las rejas de la estación ya que se delataría. Pensó en pedirle dinero a ellos. Pero nunca escuchó a nadie que lo haya hecho. La estridente alarma del tren comenzaba a anunciar el cierre de puertas. Djembe tomó un largo suspiro y, resignado, optó por tranquilizarse. Decidió observar detenidamente la escena. El tren cerró sus puertas y arrancó muy despacio. Nunca se había fijado en esa gran suma de detalles . Le resultaba armonioso ver como esa pesada máquina se ponía en movimiento. Como crujían los rieles. La gente, sorprendida por el vehemente frío, se acomodaban sus abrigos y salían frenéticos de la estación. Era mágico. Mientras el suave rocio empezaba a mojar su frio rostro. Decidió caminar, meditar que hacer ahora. Una voz que emanó desde un montón de cartones, lo sacó de su contemplación.

-¿Picha, teneís un piti?- le preguntó un anciano que allí pernoctaba.
-No fumo.
-Joder. ¿Y sabes como quedó el Barça?.
-Perder por penaltis.
-¿No pudo pasar de ronda?.
-No. Y yo tampoco- Y exhibiendo sus blancos dientes, le esbozó una afable sonriza al viejo.

Continuó triste su caminata a ninguna parte. La lluvía se hacía más intensa. Un letrero luminoso, que anunciaba una bebida, robo su atención. Era una luz de neón que parpadeaba caprichozamante. Como la mayoría de las eventualidades del destino.

viernes 22 de octubre de 2010

la abuela grillo

Abuela Grillo from Denis Chapon on Vimeo.



Excelente corto de dibujos animados sobre el agua, adaptado de un mito ayoreo y producido enThe Animation Workshop de Viborg, Dinamarca. Cuenta con el apoyo del gobierno danés y ha sido gestionado por The Animation Workshop, Nicobis, Escorzo y la Comunidad de Animadores Bolivianos.
Animado por 8 animadores bolivianos, dirigido por un francès, música principal “Chillchi Parita” compuesta y cantada por Luzmila Carpio, embajadora de Bolivia en Francia, otras composiciones y arreglos por Pablo Pico.
Integrantes del equipo de producción: Denis Chapon , Israel Hernandez , Hanna Habermann ,Alejandro Salazar , Cecilia Delgado , Joaquín Cuevas , Mauricio Sejas, Miguel Mealla , Román Nina , Salvador Pomar, Susana Villegas.

jueves 13 de mayo de 2010

Cárcel




Hace aproximadamente un siglo, Luis Emilio Recabarren(*), daba una conferencia en Rengo como motivo del primer centenario de la República de Chile. Mientras en la mayoría del país, el pueblo era embrutecido por los destilados de la fiesta; el dirigente sindical exponía la situación de las carceles del país, entre otros temas.

Describía la cárcel como una escuela de práctica y asimilación para el aprendizaje del crimen.

"Yo creo que la prisión no es un sistema penal digno del hombre y propio para regenerarle. Hoy que se habla tanto de progresos y que se celebra como un gran acontecimiento el haber llegado a los cien años de vida libre, yo me pregunto, ¿ha progresado en la República el sistema penal? ¿Ha disminuido el número de delincuentes? ¿Cuántas cárceles se han cerrado a impulsos de la educación? ¿Ha mejorado o progresado siquiera la condición moral del personal carcelario o judicial que podría influir en la regeneración de los reos? Ninguna respuesta satisfactoria podría obtener".

Hoy, a meses de llegar al bicentenario, las cárceles en Chile (y en el resto de sudamérica) no han cambiado su cara. posibilidades para reformarse son mínimas, sobre todo por la vuelta de espalda que da la sociedad a los reclusos.



(*)(1876-1924) Destacado sindicalista Chileno, considerado el padre del movimiento obrero chileno revolucionario izquierdista.

miércoles 5 de mayo de 2010

¿Drogo?

El día que me dí cuenta
que era un drogadicto,
murieron treinta y dos personas,
todas en la gran ciudad.
Siete de ellos eran seres olvidados,
los demás quién sabe.
Volví a mi cueva,
puse un disco añejo,
cerré mis ventanas,
y divagué sobre mi etiqueta.

El día que me dí cuenta
que era un drogadicto,
pasó demasiado rápido,
igual que los días en que fuí feliz.
Brindé enrrollando ilusiones,
quemando momentos,
disipando dudas y temores.
Absorto ante la nada
deposité todas mis esperanzas
y cavilé sobre mi condición.

Decidí consultarlo.

A Pedro también le había ocurrido,
Pero él cayó en razón a tiempo.
Arrojó la droga al pasado,
encendió su televisor,
bebió su café con cigarro.
Me lo dijo mientras corría a su empleo,
con una factura en los bolsillos,
principiando un strees de infarto.
Pensando en hacerle la vida imposible,
a su ex-mujer que le importaba un carajo.
"Has hecho bien chavalillo"


sábado 27 de marzo de 2010

Od(i)a al mundo

Mundo culiao cruel, vil e insensato.
Conjunto de mierda absurdo e íncoloro.
Tiembla sofisticado gusano,
hoy verás una fogata en el infierno.
Seras funado por lo canalla de tus actos.

Mundo rancio, puto y mentiroso.
Callejón oscuro de balas y dinero.
Paladín de lo injustificable.
Generas fantasías a un lado,
Mientras ciudades enteras son bombardeadas
por aduladores proxenetas de mercado,
presidentuchos de alcantarillado,
que babean mierda por “your bissnes”

Mundo inquisidor, canuto conservador (y la Conchetumadre).
Pagano ente vestido con medallitas,
Virgencitas, y curitas y diezmos.
Manga de lobos calientes cuidando el rebaño,
vomitando valores,
prometiendo verdades.

Mundo Lamebotas, gallina maraca,
vetusto animal podrido de inconciencia.
Le prestas el culo a cualquier longy con grados,
ya sean estrellas doradas o negras sotanas.
Pleitesioso con el dictador,
condescendiente perra desmemoriada,
cometa cargado con calamidades.

Mundo asesino, gris y enfermizo.
Patético drogadicto de poder.
Te mandas a la vena sobredosis de riquezas,
mientras defecas contaminación en tus esclavos,
violentas aves carroñeras los vigilan,
para que no escapen a la jaula del mercado.

Mundo cínico y truhán.
Sádico maestro del disfraz.
Productor de migajas de éxito,
consumido por los pobres de espíritu,
bestias enajenadas con tu cortejo,
grises hombrecillos que merodean por las urbes,
lacayos individualistas y morosos.

Mundo masoquista, cursi,
o simplemente mundillo.
Pajero arribista corroído por la vanidad.
Esperpento técnologizado y farandulero.
Fétido peluche roza totalmente programado,
sencillamente fome o hueco.
(Eufemísticamente hablando).

Sacudete fuckin mundo,
golpea al adormecido Leviatán,
al usurero mercader,
al conservador capellán.
Seguiré vomitando en tu honra
hasta el día en que mi guacha muerte
me propine el tiritón de la ídem,
Conectándome el apagón de tele cósmico.


Los dioses paganos, han hablado.